México

DE $10.5 BILLONES A UNA DEUDA EQUIVALENTE AL 55% DEL PIB: ¿CÓMO LLEGÓ MÉXICO HASTA AQUÍ?

Crece deuda pero no productividad.

Investigación por Karl Vön | MONTERREY NEWS
24 de septiembre de 2026

En diciembre de 2018 México cerraba una administración y comenzaba otra con una deuda pública amplia —medida mediante el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP)— equivalente al 44.8% del Producto Interno Bruto.

La propia Secretaría de Hacienda reportó entonces que el indicador había disminuido desde 45.8% del PIB registrado un año antes. 

Ocho años después, el panorama es diferente.

El Paquete Económico 2027 contempla que el SHRFSP llegue a 55.0% del PIB en 2027, mientras el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) calcula que la trayectoria podría continuar hasta aproximadamente 56.5% del PIB en 2032 bajo las proyecciones actuales. 

La pregunta inevitable es:

¿Qué ocurrió con la deuda pública mexicana durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum?

Y todavía más importante:

¿Cómo piensa México sostenerla y pagar sus intereses durante los próximos años?

LA DEUDA NO COMENZÓ CON MORENA

Primero hay que dejar algo perfectamente claro.

La deuda pública mexicana no nació en 2018.

Gobiernos anteriores también tuvieron déficits, contrataron deuda y refinanciaron obligaciones.

Por eso atribuir toda la deuda existente actualmente a López Obrador o Sheinbaum sería incorrecto.

Lo que sí podemos medir es qué ocurrió con el endeudamiento desde que Morena llegó a la Presidencia.

Y los datos oficiales permiten hacerlo.

Al cierre de 2018, el SHRFSP equivalía al 44.8% del PIB. 

Para 2020, durante la pandemia y la profunda contracción económica, Hacienda llegó a proyectarlo por encima del 52% del PIB. La caída del PIB, los déficits, el tipo de cambio y otros ajustes influyeron significativamente en ese salto. 

Posteriormente la proporción disminuyó con la recuperación económica.

Pero la historia no terminó ahí.

2024 MARCÓ OTRO PUNTO DE INFLEXIÓN

Uno de los elementos fundamentales para entender la situación actual es el déficit.

Los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) alcanzaron alrededor de 5.8% del PIB en 2024, un nivel excepcionalmente elevado en la historia fiscal reciente del país.

Después comenzó un esfuerzo de consolidación fiscal.

Sin embargo, éste ha avanzado más lentamente de lo originalmente planteado.

El CIEP señala que inicialmente se contemplaba que el SHRFSP terminara 2027 alrededor de 51.4% del PIB.

La proyección actual es:

55.0% del PIB.

Una diferencia cercana a cinco puntos porcentuales respecto de aquella previsión. 

SHEINBAUM HEREDÓ LA DEUDA, PERO TAMBIÉN LA ESTÁ INCREMENTANDO

Claudia Sheinbaum no comenzó su administración desde cero.

Recibió las obligaciones acumuladas por gobiernos anteriores, incluido el de Andrés Manuel López Obrador.

Pero su administración también está recurriendo al financiamiento.

Para 2027 el gobierno proyecta ingresos presupuestarios de aproximadamente $9.16 billones de pesos, mientras el gasto neto pagado rondaría los $10.52 billones. 

Cuando un gobierno gasta más de lo que recauda, esa diferencia necesita financiarse.

El IMCO calcula una brecha aproximada de $1.4 billones, que deberá cubrirse mediante financiamiento adicional. 

Eso no significa automáticamente una crisis.

Los gobiernos de prácticamente todo el mundo utilizan deuda.

La verdadera cuestión es si la economía y los ingresos públicos crecen suficientemente para mantener esa deuda sostenible.

EL PROBLEMA NO ES SOLAMENTE CUÁNTO DEBEMOS

Aquí aparece quizá el número más importante de toda esta investigación.

Los intereses cuestan dinero. Muchísimo dinero.

El CIEP estima que para 2027 el costo financiero de la deuda alcanzará aproximadamente:

4% DEL PIB

Mientras los RFSP serían alrededor de:

3.9% DEL PIB

Es decir, el costo financiero proyectado sería incluso ligeramente superior a las necesidades amplias de financiamiento del año. 

Esto no significa que “todo el endeudamiento nuevo pague intereses” peso por peso —son conceptos contables distintos—, pero muestra la magnitud que ha adquirido el servicio financiero de las obligaciones públicas.

Y ahí está uno de los grandes problemas fiscales de México.

El dinero destinado a intereses no puede destinarse simultáneamente a hospitales, seguridad, carreteras, escuelas o infraestructura.

¿ENTONCES CÓMO SE PAGA UNA DEUDA DE ESTE TAMAÑO?

Aquí existe una confusión frecuente.

Un país no funciona exactamente como una familia que contrata una hipoteca y finalmente paga la última mensualidad hasta quedar en cero.

Los gobiernos mantienen deuda permanentemente.

Cuando determinados bonos llegan a su vencimiento pueden pagarlos con recursos disponibles o refinanciar parte de esas obligaciones mediante nueva deuda.

El propio marco fiscal mexicano contempla operaciones de refinanciamiento.

La Ley de Ingresos, por ejemplo, permite operaciones de refinanciamiento del IPAB precisamente para administrar vencimientos y reducir presiones presupuestarias futuras. 

Por tanto:

Refinanciar una deuda no significa necesariamente reducir el saldo total de la deuda.

Significa sustituir determinadas obligaciones por otras.

LA VERDADERA PREGUNTA NO ES “¿CUÁNDO PAGAREMOS TODO?”

La pregunta fiscalmente más relevante es:

¿PUEDE MÉXICO EVITAR QUE LA DEUDA CREZCA MÁS RÁPIDO QUE SU CAPACIDAD PARA PAGARLA?

Hacienda establece precisamente su estrategia alrededor de esa relación.

La legislación fiscal señala que la meta anual de RFSP debe ser compatible con mantener el SHRFSP como porcentaje del PIB en una trayectoria constante o decreciente. 

Sin embargo, las proyecciones más recientes presentan un desafío.

El CIEP calcula:

2026: 54.0% del PIB
2027: 55.0%
2032: 56.5%

Y señala que la consolidación fiscal originalmente prevista desde 2025 no se ha materializado completamente, particularmente debido al aumento del costo financiero. 

¿MÉXICO ESTÁ QUEBRADO?

No.

Los datos disponibles no justifican afirmar que México esté quebrado o sea insolvente.

Tampoco demuestran que una crisis de deuda sea inevitable.

El país conserva acceso a los mercados financieros y Hacienda mantiene una estrategia de administración de pasivos.

Pero eso tampoco significa que el crecimiento de la deuda sea irrelevante.

IMCO advierte que, sin crecimiento económico sostenido, reducir el déficit y estabilizar la deuda será cada vez más difícil. 

Ésa es precisamente la discusión que México necesita.

DE 44.8% A 55% DEL PIB

Quitando colores partidistas, quedan los números:

México cerró 2018 con un SHRFSP equivalente al 44.8% del PIB. 

Para 2027 se proyecta aproximadamente 55% del PIB. 

Eso representa un incremento cercano a 10 puntos porcentuales del PIB entre ambos extremos.

Pero quizá todavía más preocupante sea lo que cuesta mantener esa deuda.

El costo financiero proyectado para 2027 ronda 4% de todo el PIB mexicano. 

Y mientras México mantenga déficits, necesitará seguir recurriendo al financiamiento.

LA FACTURA NO DESAPARECE

Los gobiernos cambian.

Los presidentes terminan sus sexenios.

Los partidos pueden ganar o perder elecciones.

Pero los bonos emitidos, los intereses y las obligaciones financieras permanecen.

AMLO dejó la Presidencia en 2024.

Claudia Sheinbaum dejará algún día Palacio Nacional.

La deuda seguirá ahí.

Y será pagada —o refinanciada— con los recursos públicos de los siguientes años.

Por eso la pregunta que debería importar al ciudadano no es solamente quién contrató determinada deuda.

Es otra:

¿La deuda que estamos adquiriendo hoy está generando suficiente crecimiento, infraestructura y capacidad productiva para que el México de mañana pueda sostenerla?

Porque endeudarse no necesariamente es malo.

Endeudarse para crear activos y crecimiento futuro puede tener justificación económica.

El verdadero riesgo aparece cuando la deuda crece, los intereses aumentan y la economía no crece lo suficiente para absorberlos.

Los números oficiales no dicen que México esté quebrado.

Pero sí dejan una advertencia que merece ser discutida:

La deuda pública es mayor respecto del tamaño de la economía que en 2018, su costo financiero consume una parte considerable de los recursos nacionales y las proyecciones actuales no muestran todavía una reducción de la relación deuda/PIB.

Eso no es propaganda.

Son las cuentas públicas.


Investigación por Karl Vön
MONTERREY NEWS

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FUENTES CONSULTADAS

Secretaría de Hacienda y Crédito Público — Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública; Paquetes Económicos y documentos de política fiscal. 

Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) — Implicaciones del Paquete Económico 2027. 

Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) — Paquete Económico 2027. 

Consultar los Paquetes Económicos de la Secretaría de Hacienda⁠

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