México acelera pagos digitales: Diputados aprueban nueva ley

La Cámara de Diputados aprobó en lo general la nueva Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, que busca extender los pagos con transferencias, tarjetas, QR y NFC. El proyecto abre además una discusión importante: ¿hasta dónde podrá el gobierno determinar actividades donde el pago digital sea obligatorio?
Por Karl Vön | Monterrey News
6 de octubre de 2026
México dio este martes un paso importante hacia una economía con mucho menos efectivo.
La Cámara de Diputados aprobó en lo general la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, una iniciativa enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum que busca acelerar el uso de pagos electrónicos en comercios, servicios y trámites gubernamentales.
El dictamen recibió 330 votos a favor y 122 en contra, de acuerdo con el reporte de la sesión. Después de esta votación continuó la discusión de las reservas en lo particular, antes de que el proyecto siga su proceso legislativo en el Senado.
¿Qué cambia con la nueva Ley de Economía Digital?
La idea central parece sencilla: aprovechar la infraestructura financiera que México ya tiene, particularmente SPEI y CoDi, para disminuir la dependencia del dinero en efectivo.
La legislación contempla impulsar diferentes medios:
- Transferencias electrónicas.
- Tarjetas bancarias.
- Códigos QR.
- Tecnología NFC.
- Otros sistemas electrónicos reconocidos por las autoridades financieras.
También establece que las autoridades federales, estatales y municipales deberán realizar las acciones necesarias para aceptar medios electrónicos y digitales en trámites y servicios.
CURP Digital entra también en la ecuación
Otro punto relevante es la identidad digital.
La legislación contempla que la CURP Digital pueda utilizarse como mecanismo de identificación en la contratación digital de determinados servicios financieros, además de prever un Expediente Digital Ciudadano.
La propuesta forma parte de una estrategia gubernamental más amplia para digitalizar trámites, servicios y operaciones económicas.
El punto que encendió a la oposición
Aquí comienza la parte verdaderamente polémica.
Legisladores de oposición cuestionaron las facultades otorgadas a Hacienda para determinar sectores o actividades económicas en los que los medios digitales podrían convertirse en la forma requerida de pago.
Uno de los argumentos es evidente: México todavía tiene una profunda brecha financiera y digital.
No todos tienen cuenta bancaria.
No todos tienen un teléfono inteligente.
Y tampoco todo México tiene una conexión estable a internet.
Durante la discusión legislativa incluso se reconoció que esa brecha continúa siendo un obstáculo para millones de mexicanos.
¿Va a desaparecer el efectivo?
No.
Por lo menos no con esta ley ni de manera inmediata.
El propio proyecto contempla situaciones en las que podrá recurrirse al efectivo o al cheque cuando exista una contingencia que imposibilite recibir pagos electrónicos.
Pero la dirección que está tomando el país es difícil de ignorar.
México quiere mover una proporción cada vez mayor de sus transacciones hacia sistemas electrónicos.
El gobierno argumenta que esto puede generar mayor seguridad, eficiencia, inclusión financiera y formalización económica.
Modernización sí, pero con una pregunta pendiente
Digitalizar pagos puede simplificar operaciones, reducir costos y disminuir algunos riesgos asociados al manejo de efectivo.
Eso es difícil de discutir.
El problema aparece cuando la modernización deja de ser una opción y comienza a convertirse en obligación.
Porque existe una diferencia enorme entre decirle al ciudadano:
“Ahora también puedes pagar digitalmente”.
Y decirle:
“Ahora solamente puedes pagar digitalmente”.
Ahí estará probablemente una de las discusiones más importantes conforme avance esta legislación.
México necesita modernizarse.
Pero también tendrá que garantizar que nadie quede fuera simplemente por no tener banco, teléfono, señal o conocimientos digitales.
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