“NO HABRÁ CENSURA”: DEL DISCURSO DE AMLO Y SHEINBAUM A LA POLÉMICA POR MEMES Y PARODIAS

Una iniciativa enviada por el Ejecutivo encendió las alarmas por sus posibles implicaciones para la sátira política. Morena negó que pretendiera censurar y el Senado terminó modificando el polémico artículo 403 Bis.
Investigación por Karl Vön | MONTERREY NEWS
24 de septiembre de 2026
Internet tiene una característica particularmente incómoda para los políticos:
tiene memoria.
El 22 de abril de 2014, cuando Andrés Manuel López Obrador todavía estaba en la oposición, publicó un mensaje cuestionando las modificaciones en materia de telecomunicaciones que se discutían durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Su posición era contundente contra cualquier posibilidad de censurar internet.
Días después fue todavía más lejos. El 25 de abril de 2014 acusó públicamente a Peña Nieto de intentar imponer una “ley mordaza” y de querer censurar internet. La Jornada documentó aquellas declaraciones al día siguiente.
Un año después, en marzo de 2015, Claudia Sheinbaum difundió en su cuenta una declaración de López Obrador:
“Con un gobierno democrático no habrá censura”.
Once años después, la discusión sobre censura, internet, parodias y libertad de expresión regresó.
Pero esta vez Morena ya no estaba en la oposición.
Estaba en el gobierno.
¿QUÉ OCURRIÓ EN 2026?
El Ejecutivo federal encabezado por Claudia Sheinbaum envió una iniciativa para modificar diversas disposiciones relacionadas con propiedad industrial.
Dentro del proceso apareció un artículo que inmediatamente encendió la controversia:
EL ARTÍCULO 403 BIS
La redacción que llegó al Senado contemplaba sanciones para quien utilizara, reprodujera, imitara o incorporara a escala comercial elementos de identidad gráfica institucional, dominios electrónicos o signos oficiales de los tres órdenes de gobierno con el propósito de inducir a error o engaño.
Las sanciones propuestas originalmente podían alcanzar:
de 3 a 7 años de prisión, además de multas de entre mil y 10 mil UMA.
Fue entonces cuando comenzó la polémica.
¿REALMENTE QUERÍAN METER A LA CÁRCEL A QUIEN HICIERA UN MEME?
Aquí debemos separar el debate político de lo que efectivamente decía el proyecto.
La iniciativa no establecía literalmente que publicar cualquier meme de Claudia Sheinbaum, AMLO o Morena fuera castigado automáticamente con prisión.
La disposición estaba relacionada con la utilización de identidad gráfica gubernamental a escala comercial para inducir al error o engaño.
Pero legisladores de oposición argumentaron que la redacción era suficientemente amplia como para generar riesgos para caricaturas, parodias, periodistas y contenidos digitales.
Ricardo Anaya, coordinador del PAN en el Senado, sostuvo que debía establecerse explícitamente una excepción para periodistas y parodias y garantizarse la libertad de expresión.
PAN, PRI y representantes de MC expresaron preocupaciones similares durante la discusión.
Morena rechazó esa interpretación.
MORENA: “NO SE TRATA DE LOS MEMES”
El presidente de la Comisión de Justicia del Senado, Javier Corral, sostuvo que la interpretación de la oposición era política y no técnica.
Según Corral, el propósito del artículo no era impedir que los mexicanos hicieran memes, caricaturas o críticas contra el gobierno.
El objetivo sería perseguir otra conducta completamente distinta:
utilizar la identidad gráfica del gobierno para defraudar personas.
Por ejemplo, crear un portal aparentemente oficial, utilizar logotipos gubernamentales y solicitar depósitos haciéndose pasar por una dependencia pública.
Si ése era realmente el objetivo, surge entonces una pregunta razonable:
¿POR QUÉ LA REDACCIÓN TERMINÓ SIENDO MODIFICADA?
EL SENADO CAMBIÓ EL ARTÍCULO
Después de la controversia, las comisiones del Senado modificaron el texto.
La nueva redacción redujo la pena propuesta a:
DE 1 A 5 AÑOS DE PRISIÓN
y precisó que deberá tratarse de utilización a escala comercial de identidad gráfica institucional destinada a inducir al engaño con la intención de cometer un ilícito.
Ese cambio es fundamental.
La Jornada informó que las modificaciones fueron realizadas para eliminar interpretaciones de que la reforma pudiera utilizarse para censurar la libertad de expresión.
El dictamen fue aprobado en comisiones y enviado a la Mesa Directiva del Senado. Al 24 de septiembre, todavía no constituye una ley definitiva; se prevé su discusión posterior en el pleno.
Por eso resulta incorrecto publicar simplemente:
“Morena aprobó cárcel por hacer memes”.
Eso no describe adecuadamente el estado actual de la reforma.
Pero tampoco elimina la controversia que provocó la redacción inicial.
LA HEMEROTECA ENTRA EN ESCENA
Y aquí aparece el elemento políticamente más interesante.
En 2014, cuando Morena todavía no gobernaba México, López Obrador advertía contra cualquier intento gubernamental de censurar internet.
La Jornada registró que acusaba al gobierno de Peña Nieto de intentar imponer una “ley mordaza” y sostenía que los usuarios de internet, particularmente los jóvenes, no lo permitirían.
En 2015, Claudia Sheinbaum difundía el mensaje de que con un gobierno democrático “no habrá censura”.
Y en 2026, una iniciativa procedente del Ejecutivo encabezado por la propia Sheinbaum terminó provocando acusaciones de posible censura por parte de partidos opositores y obligando a precisar la redacción del artículo cuestionado.
¿Eso demuestra automáticamente que el gobierno pretendía censurar?
No.
Morena sostiene que nunca existió esa intención y que la disposición estaba dirigida contra fraudes realizados mediante identidades gubernamentales falsas.
Pero el episodio sí muestra por qué cualquier legislación que pueda rozar la sátira política requiere una redacción extremadamente precisa.
FRAUDE Y PARODIA NO SON LO MISMO
Aquí está el corazón del debate.
Supongamos que alguien crea:
“Secretaría del Bienestar México”
utilizando ilegalmente logotipos oficiales, colores institucionales y un dominio diseñado para parecer auténtico.
Después solicita a ciudadanos depositar $1,000 para supuestamente recibir un apoyo gubernamental.
Eso es una cosa.
Ahora imaginemos que un caricaturista utiliza elementos reconocibles del gobierno para burlarse de una decisión de Claudia Sheinbaum.
Eso es otra completamente diferente.
Una busca engañar al ciudadano para cometer un ilícito.
La otra constituye sátira política.
Precisamente por eso resulta relevante que la nueva redacción del artículo incorpore expresamente la intención de cometer un ilícito.
¿INCONGRUENCIA O CORRECCIÓN LEGISLATIVA?
Existen al menos dos interpretaciones políticas del episodio.
Los críticos del gobierno sostienen que resulta contradictorio que un movimiento que durante años denunció posibles intentos de censurar internet impulse ahora una disposición penal cuya redacción inicial provocó precisamente acusaciones de censura. PAN y PRI han planteado públicamente ese argumento.
Morena responde que nunca existió una intención de perseguir memes y que la reforma simplemente busca combatir fraudes y proteger la propiedad industrial. Javier Corral calificó la interpretación opositora como sesgada y defendió que el objetivo era evitar el uso fraudulento de la identidad gubernamental.
El hecho verificable es éste:
el texto terminó siendo modificado después de la controversia.
Y eso también puede interpretarse como funcionamiento normal del proceso legislativo: una iniciativa llega al Congreso, recibe críticas y termina siendo modificada antes de su aprobación definitiva.
PERO QUEDA UNA PREGUNTA INCÓMODA
Hay un ejercicio histórico interesante.
¿Qué habría ocurrido si en 2014, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, hubiera aparecido una iniciativa que estableciera penas de varios años de prisión relacionadas con la utilización de identidad gráfica gubernamental y opositores hubieran advertido posibles consecuencias para la sátira?
Probablemente habría generado una discusión muy parecida.
De hecho, AMLO utilizó entonces términos mucho más fuertes para describir medidas que consideraba restrictivas de internet.
Y ése es precisamente el valor de una hemeroteca.
No decide quién tiene razón.
Pero permite comparar lo que los políticos defendían cuando estaban fuera del poder con las decisiones que toman cuando lo ejercen.
LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN NO DEBE DEPENDER DEL PARTIDO QUE GOBIERNE
El Estado tiene una responsabilidad legítima de combatir fraudes, suplantación de identidad y delitos cometidos mediante páginas falsas.
También existe otra responsabilidad igualmente importante:
proteger la crítica, la caricatura, el periodismo, la sátira y la libertad de expresión.
Las dos cosas pueden coexistir.
La diferencia está en cómo se redactan y aplican las leyes.
Hoy el artículo cuestionado ya fue modificado.
Ahora corresponderá al pleno del Senado determinar qué texto termina aprobándose.
Y después corresponderá a ciudadanos, periodistas, especialistas y tribunales vigilar cómo se aplica.
Porque hay una frase de hace más de una década que sigue siendo perfectamente vigente:
UN GOBIERNO DEMOCRÁTICO NO DEBE TEMERLE A LA CRÍTICA.
Ni cuando viene en un reportaje.
Ni cuando viene en una caricatura.
Ni cuando viene en forma de meme.
Contexto relacionado
- Artículo 403 Bis: qué decía la reforma y por qué generó debate sobre memes
- AMLO y las redes sociales: contraste entre discurso, regulación y plataformas
Investigación por Karl Vön | MONTERREY NEWS
¿Qué opinas? ¿La modificación realizada por el Senado protege suficientemente la sátira y la libertad de expresión, o el artículo debería establecer excepciones todavía más explícitas?
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FUENTES CONSULTADAS
La Jornada — cobertura del debate y modificaciones realizadas al artículo 403 Bis el 23 y 24 de septiembre de 2026.
Senado / Grupo Parlamentario del PAN — entrevista del senador Ricardo Anaya sobre sus objeciones al artículo 403 Bis, 22 de septiembre de 2026.
La Jornada — archivo periodístico de las declaraciones de López Obrador sobre censura en internet durante abril de 2014.

