Omar García Harfuch: cuando el Estado sí decide enfrentar al crimen
Por Karl Vön • Monterrey News
En un país cansado de discursos, simulaciones y estrategias de seguridad que rara vez llegan a resultados tangibles, hay figuras que destacan no por lo que dicen, sino por lo que hacen.
Una de ellas es Omar García Harfuch.
No es común reconocer el trabajo de un funcionario en tiempos donde la desconfianza hacia la clase política es profunda y, muchas veces, justificada. Pero precisamente por eso, cuando alguien demuestra compromiso real con el Estado mexicano, vale la pena decirlo con claridad.
Resultados, no propaganda
Las recientes acciones contra células criminales dedicadas a la extorsión en regiones como Apatzingán, Michoacán, no son un simple golpe mediático. Son parte de una estrategia que apunta a un problema estructural: la extorsión como mecanismo de control territorial y económico del crimen organizado.
Detener a criminales que utilizan artefactos explosivos y operan directamente contra productores agrícolas no es menor. Es tocar intereses, desafiar estructuras y asumir riesgos reales.
Eso no se hace desde la comodidad de un escritorio.
Un perfil distinto en seguridad
García Harfuch no encaja en el molde clásico del político que habla de seguridad sin conocerla. Su trayectoria está marcada por trabajo operativo, inteligencia y una visión clara: el Estado debe recuperar el control, no negociar con el miedo.
Ha sobrevivido atentados, presiones políticas y campañas de desgaste. Aun así, sigue al frente, dando la cara y ejecutando acciones concretas. En un país donde muchos prefieren esconderse detrás del discurso, eso marca una diferencia.
Reconocer no es militarizar el aplauso
Reconocer el trabajo de Harfuch no implica avalar ciegamente a ningún gobierno ni cerrar los ojos ante los enormes pendientes en materia de seguridad.
Implica algo más básico y más honesto: admitir que cuando se actúa con seriedad, debe decirse.
México necesita más funcionarios que entiendan que la seguridad no se resuelve con slogans ni con ruedas de prensa, sino con inteligencia, coordinación y decisión política.
Conclusión
Hoy, por el bien de México, es justo decirlo sin rodeos:
Omar García Harfuch ha demostrado compromiso, resultados y carácter.
Y en estos tiempos, eso no es poca cosa.
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