México

El viejo PRI no murió: hoy gobierna desde Morena

OPINIÓN — precisión editorial, 17 de octubre de 2026. Decir que Morena «es el viejo PRI» es una metáfora política y no una identidad institucional demostrable. Algunas figuras del obradorismo tuvieron militancia previa en el PRI o en otros partidos, mientras otras llegaron desde movimientos sociales, el PRD o trayectorias independientes. La continuidad de personas no prueba por sí sola continuidad de todas sus políticas, y las comparaciones deben identificar nombres, periodos y decisiones concretas.

Por Karl Vön • Monterrey News

Durante años, Morena ha construido su discurso político sobre una idea central: presentarse como la antítesis del PRI, como el movimiento que acabaría con “lo peor del pasado” y con la corrupción que marcó décadas de vida pública en México.

Sin embargo, al revisar con lupa la integración real del poder en Morena, surge una pregunta incómoda pero inevitable:

Si el PRI representa lo peor del pasado, ¿por qué Morena está lleno de priistas del pasado?

Esta no es una acusación ideológica. Es un hecho documentable.

El origen: López Obrador y el PRI

Poco se dice —o se intenta minimizar— que Andrés Manuel López Obrador inició su carrera política en el PRI, partido en el que militó desde los años setenta y donde se formó políticamente antes de migrar al PRD y, más tarde, fundar Morena.

Esto no invalida su trayectoria posterior, pero sí desmonta el mito de que Morena nació ajena al viejo régimen. Morena nació, en gran parte, de sus entrañas.

El reciclaje del poder

Lejos de ser una excepción, el caso de AMLO es solo el principio. Morena ha integrado a sus filas a numerosos políticos con pasado priista, muchos de ellos con cargos de alto nivel, gubernaturas, secretarías y posiciones estratégicas.

Algunos nombres clave:

Layda Sansores – Ex priista y hoy gobernadora bajo Morena Alfonso Durazo – Ex PRI, ex secretario particular de Colosio, hoy figura central de la 4T Alejandro Armenta – Ex PRI, hoy gobernador por Morena Lorena Cuéllar – Ex PRI, hoy gobernadora Julio Menchaca – Ex PRI, hoy gobernador David Monreal – Familia política de largo historial, con paso por el PRI Américo Villarreal – Ex PRI, hoy gobernador de Tamaulipas Alejandro Murat – Ex gobernador priista de Oaxaca, hoy aliado político de Morena Cynthia López Castro – Ex PRI Eruviel Ávila – Ex gobernador priista del Estado de México, hoy cercano a Morena

La lista es larga. Demasiado larga para ser coincidencia.

¿Cambio de siglas o cambio de sistema?

La narrativa oficial insiste en que Morena representa una transformación profunda del país. Pero los hechos muestran otra realidad: el poder no se fue, se reacomodó.

Cambiar de partido no borra trayectorias, redes, prácticas ni formas de ejercer el poder.

La pregunta ya no es si Morena tiene ex priistas. Eso es evidente.

La pregunta es si el sistema que decían combatir realmente desapareció… o simplemente se mudó de casa.

Coahuila y el discurso selectivo

Cuando figuras de Morena acusan al PRI de representar “lo peor del pasado”, como ocurrió recientemente en Coahuila, el señalamiento suena incompleto y selectivo.

Porque ese mismo “pasado” gobierna hoy múltiples estados… bajo la bandera de Morena.

La crítica pierde fuerza cuando se ignora el espejo.

Conclusión

El viejo PRI no murió.

No fue derrotado.

Fue absorbido.

Hoy gobierna con otro nombre, otro color y otro discurso, pero con muchos de los mismos rostros.

La memoria histórica no es ataque político.

Es una obligación democrática.

AMLO y Layda Sansores en el PRI y después en el PRD.

Cómo comprobar las trayectorias sin simplificar

Para evaluar el origen partidista de una figura deben revisarse sus cargos anteriores, candidaturas y registros públicos. Las bases y archivos del INE, los congresos y las biografías oficiales ayudan a documentar esos cambios. La crítica más relevante no es que alguien cambie de partido, sino si reproduce prácticas de opacidad, clientelismo o concentración de poder.

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