México

Harfuch informa detención de líderes ligados al homicidio de Carlos Manzo

En la conferencia matutina desde Cuernavaca, Morelos, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, reportó avances en las investigaciones por el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán, ocurrido el 1 de noviembre de 2025.

Según lo presentado por autoridades, el caso ya suma detenciones relevantes que apuntan a la estructura criminal detrás del ataque, así como a redes de apoyo y comunicación que habrían facilitado la operación.

Lo importante aquí no es solo “quién cayó”, sino qué tan cerca estamos (o no) de romper el mecanismo completo que permite que un alcalde sea asesinado en público pese a contar con seguridad.


Qué detenciones se reportaron y por qué son relevantes

De acuerdo con lo informado en medios y en un comunicado oficial del gobierno federal, estas son algunas de las detenciones mencionadas como parte del avance del caso:

“El Licenciado”: presunto autor intelectual y líder de célula

Autoridades federales han señalado a Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”, como uno de los presuntos autores intelectuales del homicidio y figura central en la coordinación. La detención fue informada previamente por el gabinete de seguridad y ha sido retomada por distintos medios.

Gerardo “N”: colaborador y enlace de comunicación

En reportes recientes se menciona la detención de Gerardo “N”, descrito como colaborador y alguien que mantenía comunicación con implicados. El énfasis aquí es claro: no solo se busca al tirador, sino a los nodos que conectan a la red.

Alejandro Baruch/Baruc “N”, alias “K” o “Z”: líder regional y apoyo logístico

Uno de los nombres mencionados como detención reciente es Alejandro Baruch (o Baruc) “N”, alias “K” o “Z”, identificado como líder de una célula con operación en Parácuaro, relacionada con homicidios, extorsión y venta de drogas, y que presuntamente habría dado resguardo o mantenido comunicación con parte de los implicados.

Este punto es clave: en muchos crímenes de alto impacto, el eslabón que sostiene todo no es el gatillero, sino quien ofrece refugio, recursos, transporte, enlaces y silencios.


Cómo se habría planeado el ataque

Una parte inquietante del informe es que, según lo expuesto en algunos reportes, el ataque habría sido planeado con la participación de al menos dos tiradores, lo que sugiere una operación con logística y objetivos claros, no un “hecho aislado”.

Además, investigaciones periodísticas han documentado un patrón que no se puede ignorar: el reclutamiento de jóvenes vulnerables (incluidos anexos o centros de rehabilitación) para convertirlos en sicarios u operadores, y el uso de mensajería para coordinar vigilancia y órdenes.

Eso no es improvisación. Es sistema.


La pregunta obligatoria

Si ya hay detenidos y se “desarticula” una célula, ¿por qué siguen existiendo las condiciones para que se replique otra igual en la misma región?

Porque desarticular no siempre significa desmantelar.
Y desmantelar implica: finanzas, rutas, protección local, armas, reclutamiento, castigo a cómplices y reducción real de impunidad.


Lo que este caso revela sobre seguridad municipal en México

El asesinato de un alcalde en funciones —en un contexto público y con escoltas— deja tres lecciones incómodas:

1) Los municipios son la primera línea… y la más expuesta

Un alcalde estorba cuando toca intereses: permisos, cobros, extorsiones, obra pública, policía local, negocios “protegidos”. El crimen organizado entiende perfecto que capturar lo municipal es capturar la vida diaria.

2) La cadena criminal es más larga de lo que se cree

Autoridades y reportajes han descrito redes que incluyen reclutadores, vigilantes, mensajeros, operadores locales y mandos que dan órdenes a distancia.

Cuando solo cae el último eslabón, lo demás se reorganiza.

3) La verdad siempre está en la impunidad

Un país no se mide por cuántos detiene, sino por cuántos casos resuelve con verdad judicial y cuánta estructura criminal queda realmente inutilizada.


Qué sigue: el reto no es anunciar, es sostener

El informe de Harfuch pone sobre la mesa un mensaje: hay avance y hay detenciones. Eso es positivo en un caso que cimbró a Michoacán y al país.

Pero el reto verdadero es el que nunca cabe en un titular:

  • ¿Habrá sentencias firmes?
  • ¿Se cortará el reclutamiento de menores y jóvenes?
  • ¿Se romperán las redes locales de apoyo y protección?
  • ¿Se protegerá a autoridades municipales sin convertir la política en una zona de guerra?

Porque si el crimen mata a un alcalde y, aun así, puede seguir operando con recambios… entonces el Estado no ganó: solo anotó un round.


Conclusión

Sí: que haya detenciones y una célula “caiga” es un avance que importa.
Pero también es una advertencia: México no necesita discursos de victoria, necesita resultados sostenidos. La justicia en este caso no se medirá por una conferencia, sino por lo que pase en tribunales… y por si Uruapan (y Michoacán) respiran un poco más libres.

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