LOS NIÑOS DE LA PANDEMIA, HOY
Nota de investigación
Por Karl Vön • Monterrey News
13/12/2025
En México contamos muertos, debatimos culpas, archivamos conferencias… pero casi nadie cuenta lo que quedó caminando entre nosotros: niñas y niños que perdieron a su mamá, su papá o a quien realmente los criaba.
Cuatro años después, esos “niños de la pandemia” ya no son solo una foto triste: son adolescentes que crecieron con un hueco en la mesa, con trámites a medias, con duelo sin terapia, y con un Estado que —en el mejor de los casos— los atiende por pedazos.
El dato duro: el tamaño real del golpe (y por qué no cuadra)
Aquí está el primer problema: no existe una sola cifra oficial nacional que cierre el caso. Hay estimaciones, padrones parciales y recuentos por programas.
Estimación internacional (modelo): ~131 mil menores afectados en México por muerte de padres o cuidadores principales (incluye abuelos con custodia), con base en investigación asociada a The Lancet, citada por UNAM. Nuevo León, 2021: el Congreso local cita otra cifra del mismo universo (“muerte de cuidadores principales”) y pide al DIF estatal un padrón, precisamente porque no había claridad ni registro consolidado. DIF Nacional, 2021 (identificados vía programas alimentarios): 118,362 niñas, niños y adolescentes detectados como beneficiarios de Desayunos Escolares que habían perdido padre, madre o ambos; además anuncian una Mesa Interinstitucional para atención integral. Registro “duro” reportado en 2021: el SNDIF informó 6,866 en situación de orfandad con datos recabados hasta junio de ese año (y menciona becas para parte de los casos).
Traducción sin maquillaje: el país reconoce el problema, pero lo mide con reglas distintas (modelo vs. padrón escolar vs. casos documentados), y eso impide una política pública con brújula.
¿Qué se está haciendo por ellos? Lo que sí existe (y dónde)
1) Programas federales y coordinación (lo que se ha documentado)
DIF Nacional: identificó casos desde programas como Desayunos Escolares y anunció una Mesa Interinstitucional para unificar apoyos. En el radar internacional, el CDC menciona que en México la Beca Benito Juárez contempla un apoyo mensual para niñez afectada por orfandad asociada a COVID (referido como 800 pesos/mes).
2) Ciudad de México: apoyo específico y vigente
La Beca Leona Vicario sigue operando y, según reportes 2025, puede otorgar apoyo mensual y atención integral a familias en vulnerabilidad (incluye rutas de registro y requisitos).
3) Estado de México: programa formal reactivado con dinero y servicios (2025)
En 2025, DIFEM lanzó convocatoria con apoyo monetario de $2,000 por menor (hasta 12 ocasiones, según disponibilidad), más servicios: asesoría/representación jurídica, regularización jurídica y plan de restitución de derechos.
Lo que NO se ve (y por qué es grave)
En 2022, legisladores empujaron iniciativas para crear registros y acciones porque el diagnóstico era brutal: “no hay estadísticas del gobierno” y se pedía una estrategia nacional real para atenderlos.
Y ese es el corazón de esta investigación: si no hay padrón nacional, no hay seguimiento; y si no hay seguimiento, el apoyo depende de tu código postal (CDMX o Edomex, por ejemplo) o de si caes en el programa correcto.
Lo que dicen los expertos (y lo que México debería estar haciendo)
La evidencia internacional resume la respuesta en tres verbos: prevenir, preparar y proteger (evitar institucionalización, fortalecer cuidado familiar, y blindar contra pobreza/violencia).
Y aquí va la parte incómoda: México no necesita discursos, necesita sistema. Uno que haga, mínimo, esto:
Padrón nacional único (con protección de datos) y coordinación DIF–SEP–Salud–Fiscalías. Ventanilla única para tutorías, actas, custodia, becas y atención psicológica. Apoyo económico estable (no solo “cuando hay convocatoria” o “si alcanzó presupuesto”). Ruta obligatoria de salud mental y escuela: terapia, reinserción y prevención de abandono. Seguimiento anual: porque el duelo no vence por calendario… y la pobreza tampoco.
Metodología (qué revisamos)
Esta nota se basa en revisión de fuentes públicas: UNAM, documentos legislativos, DIF y reportes periodísticos nacionales, además de marcos internacionales (CDC/Banco Mundial).
Los “niños de la pandemia” no son una estadística: son la factura que sigue corriendo. Y la pregunta ya no es cuántos fueron. La pregunta es cuántos vamos a dejar que se pierdan por desidia, papeleo y silencio.
¿Sabías que el 95% de los que nos leen y escriben, NO ESTÁN SUSCRITOS? Suscríbete, dale like, comenta y comparte. Nos ayudarás mucho a seguir informando para ustedes.

