La “caja negra” del Senado: Adán Augusto controlaría $1,894 millones con gasto discrecional
Un nuevo reporte periodístico encendió las alarmas sobre el manejo del dinero público en el Senado: Adán Augusto López Hernández, coordinador de Morena, tendría bajo su control un monto anual de aproximadamente $1,894 millones de pesos para gasto que se ejercerá de manera discrecional durante 2025.
La cifra no es menor: equivale a 37.1% del gasto anual de la Cámara Alta, según la información difundida por los medios que publicaron la investigación.
¿De qué dinero estamos hablando?
De acuerdo con lo publicado, no se trata de un “apoyo” simbólico ni de una partida menor: el control abarcaría gastos administrativos, obras, subsidios, viajes, recursos ligados a la Junta de Coordinación Política (Jucopo), partidas para diferentes bancadas y el manejo de “apoyos” para los 67 senadores de Morena.
En otras palabras: una bolsa enorme para operar la política interna del Senado… con poca claridad pública sobre el desglose, criterios de asignación y comprobación detallada.
El problema no es “quién”, es “cómo”
Un Congreso puede necesitar partidas de operación, logística y representación. El punto crítico es otro: la opacidad.
Cuando el dinero se concentra en una sola coordinación y se maneja como “gasto discrecional”, se abre la puerta a:
asignaciones sin criterios claros, compras infladas o “negociadas” sin evidencia pública, privilegios internos disfrazados de “gestión”, y, en el peor escenario, redes de favoritismo.
Este tema crece además en un contexto donde Adán Augusto ya venía acumulando señalamientos mediáticos y controversias por uso de recursos y decisiones políticas.
¿Qué debería ocurrir ahora?
Si el Senado quiere apagar la sospecha con hechos (no con discursos), hay pasos obvios:
Publicar el desglose de esa bolsa: partidas, rubros, criterios y beneficiarios. Transparentar comprobaciones (proveedores, facturas, contratos, motivos). Permitir auditoría y revisión con estándares claros y accesibles.
Porque en democracia, el dinero público no es “a discreción”: es a rendición de cuentas.
El fondo: la política no puede ser una caja chica
La discusión no es partidista. Es institucional.
Si hoy la discrecionalidad se normaliza en el Senado, mañana será la regla en cualquier poder. Y entonces la corrupción ya no se persigue: se administra.
Monterrey News seguirá revisando el tema y publicará actualizaciones si el Senado o la coordinación de Morena presentan evidencia documental que aclare el manejo de estas partidas.
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