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Irán mantiene la presión sobre el Estrecho de Ormuz: ¿cómo puede afectar a México?


El Estrecho de Ormuz es una de las rutas energéticas más importantes del mundo. Las tensiones con Irán mantienen bajo presión el transporte de petróleo y combustibles, con posibles repercusiones para los mercados y consumidores en México. | Imagen: Monterrey News

Por Karl Vön.

Teherán asegura que no reabrirá plenamente una de las rutas petroleras más importantes del planeta hasta que Estados Unidos cumpla siete condiciones. Aunque el flujo de crudo se ha recuperado parcialmente, los ataques a buques, el encarecimiento del transporte y la dependencia mexicana de combustibles importados mantienen encendidas las alertas.

El conflicto entre Irán y Estados Unidos vuelve a colocar al Estrecho de Ormuz en el centro de la economía mundial.

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, aseguró que Irán no reabrirá el estrecho en condiciones normales hasta que Estados Unidos cumpla siete condiciones establecidas en un acuerdo provisional negociado en junio.

“La posición de la República Islámica de Irán es completamente clara y firme”, declaró Qalibaf, según información difundida por medios iraníes y reportada por Reuters.

La declaración podría parecer un problema lejano para México.

No lo es.

Lo que suceda en este pequeño corredor marítimo puede repercutir en el precio internacional del petróleo, los combustibles, el transporte de mercancías y eventualmente la inflación.

¿Por qué es tan importante el Estrecho de Ormuz?

Ormuz es un estrecho corredor marítimo situado entre Irán y Omán que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y posteriormente con el océano Índico.

Por ahí exportan petróleo algunos de los mayores productores del planeta.

Antes de la guerra, datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) muestran que durante el cuarto trimestre de 2025 circulaban por Ormuz aproximadamente 21.6 millones de barriles diarios de petróleo, condensados y productos petrolíferos.

Durante el segundo trimestre de 2026, después del estallido del conflicto, el volumen promedio cayó hasta aproximadamente 4.9 millones de barriles diarios.

La dimensión de la caída explica por qué cualquier noticia relacionada con Ormuz puede provocar movimientos inmediatos en los mercados energéticos internacionales.

Pero Ormuz no está completamente paralizado

Aquí existe una diferencia importante entre el discurso político y lo que actualmente ocurre en el mar.

Aunque Irán sostiene oficialmente que el estrecho no ha sido “reabierto” y condiciona su normalización al cumplimiento de sus exigencias, el petróleo ha vuelto a circular parcialmente.

Reuters informó este 5 de octubre que las exportaciones de crudo de los países del Golfo incluso superaron durante algunos días de septiembre los niveles observados antes de la guerra.

Según datos de Kpler citados por Reuters, los embarques alcanzaron un promedio móvil de siete días de aproximadamente 18.3 millones de barriles diarios.

Arabia Saudita ha utilizado rutas alternativas y ha incrementado exportaciones, mientras Irak también consiguió aumentar movimientos de petróleo después de obtener autorización iraní para determinados tránsitos.

El problema ya no es solamente cuánto petróleo existe.

También es cuánto cuesta moverlo y qué tan peligroso resulta transportarlo.

Ataques a petroleros mantienen la tensión

La recuperación de los embarques ocurre en medio de un escenario todavía extremadamente volátil.

Reuters reportó al menos siete incidentes recientes relacionados con petroleros, mientras especialistas en seguridad marítima advierten que navegar por la zona implica actualmente un riesgo elevado e impredecible.

El aumento del peligro también está disparando los costos.

El transporte de petróleo desde Medio Oriente hacia Asia, que antes podía costar alrededor de 30 mil dólares diarios por petrolero, ha llegado en determinadas rutas y momentos de tensión hasta alrededor de 1.2 millones de dólares diarios, de acuerdo con información recopilada por Reuters.

Eso significa que incluso si el petróleo consigue salir del Golfo Pérsico, llevarlo hasta las refinerías puede resultar considerablemente más caro.

Y esos costos eventualmente terminan incorporándose al precio de los combustibles.

El petróleo sigue arriba de los 100 dólares

Este lunes 5 de octubre, el petróleo Brent continuaba negociándose alrededor de los 100 dólares por barril, después de haber superado recientemente los 103 dólares.

El mercado está recibiendo señales contradictorias.

Por una parte, aumentaron nuevamente las exportaciones desde Medio Oriente y el G7 prepara liberaciones de reservas estratégicas.

Por otra, continúan los riesgos militares, los ataques contra embarcaciones y las dificultades logísticas.

La combinación mantiene elevados los precios y la volatilidad.

¿Por qué debería preocuparle esto a México?

México produce petróleo, pero eso no significa que sea autosuficiente en combustibles.

El país continúa dependiendo considerablemente de las importaciones de productos refinados, particularmente procedentes de Estados Unidos.

Reuters informó en septiembre que durante el segundo trimestre de 2026 la producción mexicana de gasolina cayó aproximadamente 13% y la de diésel alrededor de 11%, mientras las importaciones de combustibles aumentaron.

Datos de la EIA también muestran que México continúa siendo importador neto de productos petrolíferos desde Estados Unidos.

Esto crea una paradoja energética:

México exporta petróleo crudo, pero todavía necesita importar una parte importante de los combustibles que consume.

Por eso una crisis petrolera internacional puede terminar afectando al consumidor mexicano.

El diésel es particularmente importante

El problema no se limita a llenar el tanque de un automóvil.

El diésel mueve buena parte del transporte de mercancías.

Camiones, tractocamiones, maquinaria agrícola, transporte industrial y cadenas logísticas dependen directamente de este combustible.

Un aumento sostenido en el costo del diésel puede trasladarse eventualmente al precio de transportar alimentos, materiales y mercancías.

Y cuando transportar productos cuesta más, parte de ese incremento puede terminar reflejándose en los precios al consumidor.

Por eso el verdadero riesgo para México no necesariamente sería una escasez inmediata de gasolina.

Podría manifestarse primero mediante mayores costos logísticos y presiones inflacionarias.

México mantiene una estrategia para contener los combustibles

El Gobierno mexicano y representantes del sector gasolinero renovaron en agosto una estrategia para intentar mantener la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro y el diésel debajo de 27 pesos por litro.

Además, Hacienda dispone de estímulos fiscales mediante el IEPS para amortiguar movimientos internacionales en los precios.

En septiembre, por ejemplo, el Gobierno llegó a aplicar un estímulo fiscal de 100% al IEPS del diésel durante determinados periodos.

Esto significa que un incremento internacional del petróleo no necesariamente se trasladaría inmediatamente y en la misma proporción al precio que paga el automovilista mexicano.

Pero sostener esos mecanismos también tiene implicaciones fiscales para el Gobierno.

Estados Unidos retira bombarderos de una base británica

La tensión alrededor de Irán no se limita al petróleo.

Estados Unidos confirmó también la retirada de los bombarderos que mantenía desplegados en la base británica RAF Fairford.

La decisión ocurrió después de una investigación relacionada con un presunto plan de ataque contra instalaciones militares.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que el movimiento de los aviones forma parte de una redistribución de recursos y que no existe necesariamente una relación directa con el supuesto complot.

Irán ha negado cualquier participación en esos hechos.

El episodio demuestra, sin embargo, que la tensión militar continúa extendiéndose mucho más allá del propio Estrecho de Ormuz.

¿Qué puede pasar ahora?

El escenario dependerá fundamentalmente de tres factores:

  • Si las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán logran avances.
  • Si el tráfico petrolero puede mantenerse sin nuevos ataques graves contra embarcaciones o infraestructura energética.
  • Si los países productores consiguen mantener rutas alternativas suficientes para compensar las restricciones de Ormuz.

Irán sostiene que existen siete condiciones que Estados Unidos debe cumplir antes de una normalización completa del estrecho.

Washington y Teherán continúan intercambiando propuestas mediante intermediarios, principalmente Qatar, pero hasta ahora no existe un acuerdo definitivo.

Para México, la clave estará en los combustibles

A miles de kilómetros del Golfo Pérsico, México seguirá observando lo que ocurre en ese pequeño corredor marítimo.

No porque el país dependa directamente del petróleo iraní, sino porque el petróleo y los combustibles se comercializan dentro de un mercado global.

Si aumenta el riesgo, suben los seguros.

Si aumentan los seguros, sube el transporte.

Si disminuye la disponibilidad de combustibles refinados, aumenta la competencia internacional por gasolina y diésel.

Y México todavía necesita importar una parte importante de esos productos.

Por eso lo que ocurre hoy en el Estrecho de Ormuz no es solamente una disputa entre Washington y Teherán.

También es una historia sobre petróleo, transporte, inflación y el precio que millones de consumidores alrededor del mundo —incluidos los mexicanos— pueden terminar pagando.

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Fuentes

Reuters, U.S. Energy Information Administration (EIA), Fondo Monetario Internacional, Secretaría de Energía de México y Diario Oficial de la Federación.