PROBEIS: el capricho beisbolero de AMLO (LOCO) que costó más de 611 millones y dejó más preguntas que resultados

Más de 611 millones de pesos se gastaron en un proyecto nacido de la afición presidencial por el béisbol. El problema no fue apoyar al deporte; el problema fue convertir un gusto personal en política pública sin resultados claros.
Lo esencial del tema:
- PROBEIS fue presentado como una estrategia para impulsar el béisbol y formar prospectos mexicanos.
- De acuerdo con Grupo Animal, entre 2019 y 2021 se gastaron alrededor de 611 millones de pesos sin cumplir los objetivos originales del programa.
- La Auditoría Superior de la Federación detectó problemas de control, seguimiento, comprobación y posibles daños al erario en recursos relacionados con el programa E068.
El béisbol no fue el problema. El problema fue usar dinero público para alimentar una obsesión política sin rendición de cuentas suficiente.
El sueño beisbolero que terminó convertido en gasto público
Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el béisbol dejó de ser solamente el deporte favorito del presidente para convertirse en una prioridad gubernamental.
El proyecto fue conocido públicamente como PROBEIS, la Oficina de la Presidencia para la Promoción y Desarrollo del Béisbol en México. Su objetivo era atraer a niños y jóvenes a la práctica del béisbol y formar prospectos que, según la promesa original, pudieran llegar incluso a Grandes Ligas. De acuerdo con Grupo Animal, el plan hablaba de que para 2024 hubiera entre 60 y 80 jóvenes mexicanos firmados en la Major League Baseball.
La idea, en el papel, podía sonar atractiva: deporte, juventud, disciplina, formación académica y oportunidades. El problema vino después: el dinero público empezó a fluir, pero los resultados no aparecieron con la misma claridad.
Más de 611 millones para un programa que se desinfló
De acuerdo con una investigación publicada por Grupo Animal, PROBEIS operó durante tres años y consumió recursos públicos sin cumplir sus objetivos originales. En 2019 se le etiquetaron 350 millones de pesos, de los cuales se ejercieron 330 millones; para 2020 se ejercieron 149 millones, y en 2021 alrededor de 131 millones de los 264 millones aprobados. En conjunto, la cifra rondó los 611 millones de pesos.
El dato es grave no porque se haya apoyado al béisbol. Un país necesita deporte, necesita formación y necesita sacar a los jóvenes de la violencia. El punto es otro: ¿por qué una política pública nacional pareció nacer más del gusto personal del presidente que de una evaluación seria de prioridades educativas y deportivas?
Mientras el sistema de salud enfrentaba carencias, mientras escuelas seguían sin infraestructura básica y mientras muchas comunidades pedían seguridad, el gobierno destinaba cientos de millones a un proyecto que terminó diluyéndose.
La oficina que “existía” en el discurso, pero no como debía
Uno de los puntos más delicados es que, según Grupo Animal, lo que AMLO llamaba PROBEIS no existía formalmente como una oficina presidencial con estructura propia como se comunicaba públicamente. En realidad, los recursos se canalizaron a través del programa presupuestario E068, “Educación Física de Excelencia”, dependiente de la SEP.
Ahí aparece el verdadero foco rojo: si el ciudadano escucha una cosa en el discurso presidencial, pero el dinero se mueve por otra vía administrativa, entonces la rendición de cuentas se vuelve más difícil.
Y eso fue advertido desde temprano. En 2019, el INAI instruyó a la SEP a informar sobre el presupuesto ejercido y los resultados del programa de promoción del béisbol, luego de que inicialmente se declarara incompetente ante una solicitud de información. El propio INAI señaló que la SEP ya había erogado recursos y, por tanto, estaba en condiciones de explicar resultados.
Pregunta obligada: si todo estaba tan claro, ¿por qué desde el inicio hubo que empujar a la autoridad para que informara?
Lo que encontró la Auditoría Superior de la Federación
La Auditoría Superior de la Federación revisó el programa E068 “Educación Física de Excelencia”. En su auditoría de 2020, la ASF indicó que el programa surgió en 2019 para promover actividades físicas como béisbol, boxeo y caminata, y que buscaba contribuir al desarrollo integral de niñas, niños, jóvenes y adultos. Pero también señaló que en revisiones anteriores ya se habían identificado irregularidades como falta de comprobación sobre recepción de bienes y servicios, además de adjudicaciones directas a proveedores vinculados comercialmente.
En la revisión de recursos en Baja California, la ASF presumió un posible daño o perjuicio a la Hacienda Pública Federal por más de 2.2 millones de pesos relacionados con servicios para una escuela regional PROBEIS. Entre las observaciones, la auditoría cuestionó que se justificaran capacitaciones con fotografías de personas en un aula sin demostrar plenamente la relación con el servicio contratado.
En la auditoría de 2019 también se presumió un posible daño por 1.8 millones de pesos relacionados con recursos del programa E068, al no demostrarse la realización de un evento en Lagos de Moreno, Jalisco, destinado a identificar y seleccionar jóvenes de 11 a 17 años con potencial internacional en béisbol.
Esto no es menor. No estamos hablando solo de un programa que no emocionó a la gente. Estamos hablando de dinero público, observaciones de auditoría y mecanismos de control deficientes.
El gasto mayor: béisbol como asunto de Estado
El caso PROBEIS forma parte de una historia más grande: el lugar privilegiado que tuvo el béisbol durante el sexenio de López Obrador.
Expansión reportó que, hasta 2022, se habían otorgado 1,335 millones de pesos para la promoción del béisbol, sumando PROBEIS y el Bachillerato Tecnológico de Educación y Promoción Deportiva.
ESPN fue todavía más amplio en su revisión y documentó que durante el sexenio se destinaron 3,803 millones de pesos al impulso del béisbol, incluyendo compra y remodelación de estadios, academias y otros componentes relacionados con este deporte. ESPN también señaló que hay pocas pruebas de que ese gasto haya sido determinante para explicar los resultados presumidos por el gobierno, como el buen papel de México en el Clásico Mundial de Béisbol de 2023.
Ahí está el problema de fondo: cuando un gobierno confunde afición personal con prioridad nacional, el dinero público termina sirviendo más al relato que al ciudadano.
No era austeridad: era selección política del gasto
Durante años se repitió que el gobierno de la llamada 4T era austero, honesto y distinto. Pero casos como PROBEIS exhiben otra realidad: sí había dinero, pero se decidía a dónde mandarlo.
Había dinero para el béisbol.
Había dinero para remodelar estadios.
Había dinero para construir una narrativa deportiva alrededor del presidente.
Pero cuando se preguntaba por medicinas, seguridad, mantenimiento carretero, escuelas o transparencia, la respuesta oficial solía ser otra: no hay presupuesto, hay austeridad, hay combate a la corrupción.
La contradicción es evidente.
Conclusión: el dinero público no debe financiar obsesiones personales
PROBEIS debe investigarse y explicarse con total claridad. No basta con decir que era un programa deportivo. No basta con afirmar que buscaba alejar jóvenes de la violencia. Eso puede sonar noble, pero la nobleza del discurso no sustituye la rendición de cuentas.
Si se gastaron más de 611 millones de pesos en una primera etapa, los mexicanos tienen derecho a saber cuántos jóvenes fueron realmente beneficiados, cuántos llegaron al nivel prometido, qué contratos se otorgaron, qué proveedores cobraron, qué auditorías siguen abiertas y quién respondió por las irregularidades detectadas.
El deporte merece apoyo.
Los jóvenes merecen oportunidades.
Pero México no merece gobiernos que conviertan los gustos personales del presidente en programas millonarios sin resultados verificables.
Porque cuando el dinero público se maneja como capricho, la patria no avanza: se administra como club privado.
Firma:
Karl Vön
Monterrey News

