OPINION

Propaganda de régimen: el documental de AMLO que confirma quién sigue mandando

La canonización de AMLO en TV pública: propaganda de un expresidente que se niega a soltar el poder

Por Karl Vön • Monterrey News

México despertó esta semana con una escena inquietante para cualquier democracia que se respete:

la televisión pública transmitiendo un “documental” que no informa, no cuestiona y no contrasta, sino que exalta, glorifica y santifica a un expresidente que formalmente dejó el cargo, pero no el control del poder.

“Soy un hombre de fe y convicciones”, transmitido por Canal Once y Canal Catorce, no es una obra documental. Es propaganda política pura, financiada con dinero público, diseñada para blindar el legado de Andrés Manuel López Obrador y mantenerlo como figura central del régimen, aun fuera de la Presidencia.

No es documental: es culto

Desde la primera escena, el mensaje es claro:

AMLO no es un político más, es un personaje providencial.

La cinta:

Abre con citas religiosas y morales. Presenta a López Obrador como un líder “iluminado”. Reduce su trayectoria a una historia de persecución, sacrificio y redención. Elimina cualquier crítica real a su gobierno.

No hay:

crisis de seguridad, colapso del sistema de salud, militarización, endeudamiento, desapariciones, ni destrucción institucional.

Solo hay fe.

Y la fe, cuando se mezcla con poder, deja de ser creencia y se convierte en control.

Los “entrevistados”: todos del mismo coro

El elenco confirma la intención:

Luisa María Alcalde, Fernández Noroña, Elena Poniatowska, Clara Brugada, Jenaro Villamil, Layda Sansores, Damián Alcázar, Silvio Rodríguez, Los Tigres del Norte.

Todos militantes, operadores, simpatizantes o artistas alineados con la 4T.

Cero pluralidad.

Cero voces críticas.

Cero periodismo.

Un documental serio confronta.

Este adora.

El punto más grave: televisión pública secuestrada

Que una empresa privada haga propaganda es debatible.

Que el Estado la transmita, es inadmisible.

Canal Once y Canal Catorce no son Morena TV.

Son medios públicos que deberían servir a todos los mexicanos, no a un proyecto político.

Transmitir este contenido es:

uso faccioso del presupuesto, violación al principio de neutralidad, y una señal clara de que el régimen no distingue entre gobierno y partido.

El mensaje oculto: AMLO sigue mandando

El cierre del documental no es casual:

la imagen de López Obrador entregando el bastón de mando a Claudia Sheinbaum.

No es despedida.

Es coronación.

El mensaje es brutalmente claro:

el poder “cambió de manos”, pero no de dueño.

Esto no es memoria histórica.

Es legitimación simbólica del continuismo.

La pregunta incómoda

¿Te imaginas un documental así, pagado con dinero público, exaltando a Salinas, Fox, Calderón o Peña… mientras su partido sigue gobernando?

La respuesta es obvia:

habría protestas, denuncias y escándalo internacional.

Pero hoy, bajo la narrativa de la “transformación”, se normaliza lo que antes se denunciaba.

Conclusión

La democracia no muere solo con golpes de Estado.

Muere cuando:

el poder se vuelve religión, el líder se vuelve intocable, y la crítica se sustituye por fe.

Este documental no busca informar.

Busca que no olvides quién manda, aunque ya no aparezca en la boleta.

Y eso, en cualquier país serio, es propaganda de régimen.