México

Los países más peligrosos del mundo: qué mide la “peligrosidad” y por qué México aparece en zona roja

Lugar 135 de 164

Esto parece un ranking más… pero no lo es. Porque cuando un país se acostumbra a vivir con cifras de violencia “normales”, el problema deja de ser noticia y se vuelve sistema.

  • No existe una sola lista “definitiva”: depende de si mides guerra, crimen o terrorismo.
  • En el Global Peace Index 2025, México está en el lugar 135 de 163. 
  • INEGI reporta para 2024 una tasa preliminar de 25.6 homicidios por cada 100 mil habitantes.

El país no se vuelve inseguro por lo que se dice en redes: se vuelve inseguro por lo que se tolera en la vida real.

Qué significa “país peligroso” y por qué no hay una sola lista

Cuando alguien pregunta “¿cuáles son los países más peligrosos del mundo?”, casi siempre espera una lista simple. El problema es que “peligroso” puede significar cosas distintas: puede ser el riesgo de conflicto armado, el nivel de violencia criminal, la amenaza terrorista o la fragilidad institucional.

Por eso, antes de repetir rankings como si fueran estampitas, hay que explicar qué miden. Una de las referencias más citadas a nivel global es el Global Peace Index (GPI) del Institute for Economics & Peace, que ordena 163 países según su nivel de “paz” (conflicto interno/externo, seguridad social y militarización).

Este enfoque no reemplaza otras métricas, pero sirve como “mapa general” del riesgo.

Los países peor posicionados en el Global Peace Index 2025

En su edición 2025, el GPI señala como el país menos pacífico a Rusia, seguido por Ucrania, Sudán, República Democrática del Congo y Yemen. 

Ese bloque suele estar dominado por conflictos armados, colapso institucional o guerra abierta. México, en cambio, aparece por otra razón: el tipo de violencia que no siempre sale en titulares internacionales… porque ya se volvió paisaje.

México en el lugar 135: la zona roja que se normaliza

Según el Global Peace Index 2025, México se ubica en el lugar 135 de 163, con un score de 2.636. 

¿Y qué significa eso en español de calle? Que México no es percibido por este índice como un país de “paz media” que batalla con episodios aislados, sino como un país con deterioro relevante en condiciones de seguridad y conflicto interno.

Ahora viene la parte incómoda: un ranking internacional no “inventa” la realidad, solo la resume. Lo importante es por qué.

La explicación más cruda: homicidios y crimen organizado

INEGI reporta que en 2024 México registró preliminarmente 33,241 homicidios, con una tasa nacional de 25.6 por cada 100 mil habitantes. 

Esta cifra, por sí sola, coloca a México en una liga donde el problema no es “percepción” sino estructura: control territorial, extorsión, disputas entre grupos criminales, armas circulando como si fueran dulces y regiones donde la autoridad compite o convive.

UNODC ha documentado en su análisis regional que México presenta una violencia letal fuertemente vinculada a dinámicas de crimen organizado. 

Y aquí es donde se rompe el cuento cómodo: cuando la violencia se vuelve negocio, la inseguridad deja de ser “fallo” y se vuelve “modelo” para muchos actores locales.

Pregunta obligatoria: ¿cuánto “peligro” aguanta un país antes de romperse?

La pregunta real no es si México “sale mal” en un ranking. La pregunta es:

¿Qué pasa cuando una sociedad se acostumbra a vivir con miedo, y encima le piden que lo llame normalidad?

Porque ese es el truco más viejo: si el ciudadano se adapta, el político se relaja. Y si el político se relaja, el criminal manda.

Por qué estas listas importan (y por qué también se manipulan)

Hay gobiernos que aman los rankings cuando les convienen, y los odian cuando exhiben el desastre. También hay oposiciones que exageran para golpear. La salida no es “creer” o “no creer”, sino comparar:

  • Índices de paz (conflicto + seguridad + militarización). 
  • Datos de homicidio duros (INEGI, series anuales). 
  • Diagnóstico internacional sobre crimen organizado (UNODC).  

Cuando esas tres líneas apuntan en la misma dirección, no es propaganda: es realidad.

Conclusión: México no necesita maquillaje, necesita consecuencias

México no está en zona roja por mala fama. Está en zona roja por costos reales: familias rotas, economías locales extorsionadas, regiones enteras viviendo con reglas paralelas. Y mientras el discurso público se concentre en “posicionamientos”, la estadística seguirá escribiendo el guion.

Si un país quiere salir del ranking de los peligrosos, no lo logra con slogans. Lo logra con Estado de derecho: investigación que sí llega, justicia que sí cae, y un mensaje clarísimo para el crimen: aquí ya no se cobra “piso”; aquí se cobra la ley.

Karl Vön