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México compra 47 trenes a Alstom: qué incluye el contrato, cuánto cuesta y por qué importa

Tren

¿Es una simple compra de trenes o una apuesta estratégica de largo plazo?

La reciente adquisición de 47 trenes de pasajeros a la empresa francesa Alstom, por un monto cercano a 920 millones de euros, ha generado debate público y político. Más allá del titular, el acuerdo revela una serie de implicaciones económicas, industriales y de movilidad que conviene analizar con calma y datos.

¿En qué consiste exactamente la compra?

De acuerdo con información difundida por medios especializados como El Economista y comunicados oficiales de la propia empresa, el contrato contempla:

47 trenes de pasajeros tipo DMU (Diesel Multiple Unit) 33 trenes para trayectos interurbanos de largo recorrido 14 trenes para rutas de corto recorrido o suburbanas Servicios de mantenimiento integral por cinco años, incluyendo talleres, refacciones y soporte técnico

El valor total del contrato asciende a 920 millones de euros, cifra que incluye no solo el material rodante, sino la infraestructura operativa necesaria para su funcionamiento continuo.

¿Dónde se fabricarán los trenes?

Uno de los puntos centrales del acuerdo es que la mayoría de los trenes se fabricarán y ensamblarán en México, específicamente en la planta de Alstom en Ciudad Sahagún, Hidalgo.

Según la empresa:

Más del 70 % del contenido será de origen nacional Participarán proveedores mexicanos en la cadena de suministro Se generarán empleos técnicos e industriales especializados

Este aspecto ha sido presentado como uno de los principales argumentos a favor del proyecto, al vincular inversión extranjera con producción local.

¿Para qué rutas están pensados?

Los trenes están diseñados para nuevos corredores ferroviarios de pasajeros, entre los que se han mencionado:

México – Querétaro Querétaro – Irapuato Saltillo – Nuevo Laredo

Estos trayectos forman parte de planes federales de reactivación del transporte ferroviario de pasajeros, un sistema prácticamente abandonado en México durante décadas.

¿Por qué se eligió a Alstom?

El contrato se otorgó tras un proceso de licitación en el que participaron otras empresas internacionales, entre ellas fabricantes europeos y asiáticos.

De acuerdo con la información pública disponible, la propuesta de Alstom fue la mejor evaluada en términos técnicos y económicos, considerando experiencia previa, capacidad industrial instalada en México y condiciones de mantenimiento.

El contexto: regreso del tren de pasajeros en México

Durante gran parte del siglo XX, el tren fue un eje clave de movilidad nacional. Sin embargo, desde los años noventa, el transporte ferroviario quedó prácticamente limitado a carga.

La compra de estos trenes se inserta en un intento por:

Reducir presión sobre carreteras Ofrecer alternativas al transporte aéreo y por autobús Impulsar movilidad regional más eficiente

No obstante, especialistas advierten que el éxito del proyecto dependerá menos de la compra de trenes y más de la correcta planeación, operación y sostenibilidad financiera de las rutas.

¿Qué riesgos y dudas persisten?

Entre los principales cuestionamientos que siguen abiertos destacan:

El costo total de operación a largo plazo La demanda real de pasajeros en las rutas propuestas La coordinación con gobiernos estatales y municipales La transparencia en futuras ampliaciones del proyecto

Como en otros proyectos de infraestructura, el reto no termina con la firma del contrato.

La compra de 47 trenes a Alstom no es solo una transacción comercial, sino una señal de la intención del Estado mexicano de revivir el transporte ferroviario de pasajeros.

El impacto real se medirá en los próximos años: en puntualidad, costos, uso ciudadano y beneficios económicos tangibles.

La pregunta clave no es cuántos trenes se compraron, sino si esta vez el tren llegará a su destino.