Javier Aquino deja Tigres tras 10 años y medio: qué pasó, qué dijo y qué viene para el Clausura 2026
No fue el adiós: fueron las formas. Así resumió Javier Aquino, con la voz quebrada, el cierre de una etapa que parecía eterna en Tigres. El sábado 20 de diciembre, el futbolista oaxaqueño confirmó en una transmisión en vivo que no seguirá con el club universitario, y lo hizo con un mensaje que mezcló agradecimiento, dolor y una crítica directa al proceso con el que —según él— se manejó su salida.
En paralelo, Tigres publicó su postura oficial: Aquino concluyó contrato y su ciclo como jugador felino terminó tras 10 años y medio, con cifras que lo colocan como uno de los mexicanos más laureados en la historia de la institución.
Esto es lo que sabemos, lo que está confirmado y lo que viene para Tigres… y para Aquino.
Lo confirmado: Tigres cierra el ciclo y publica cifras históricas
El club informó oficialmente que Javier Aquino ha concluido su etapa como jugador de Tigres tras finalizar su contrato. En su comunicado, Tigres destaca que Aquino llegó para el Apertura 2015, disputó 442 partidos, marcó 26 goles y ganó 12 títulos oficiales; además, subraya que se convirtió en el jugador mexicano con más títulos en la historia del club.
Tigres también adelantó que buscará honrar su trayectoria y que tendrá un sitio asegurado en el Anillo de Leyendas del Estadio Universitario, rematando con un mensaje institucional: “ésta siempre será tu casa”.
En otras palabras: el club sí reconoce el peso de Aquino en la época dorada. La pregunta es por qué el cierre se sintió, para el jugador, como una puerta cerrada sin despedida.
La versión de Aquino: “no es dinero… es trato” (y el derecho a despedirse)
Aquino explicó que su inconformidad no era un berrinche por irse, sino por el modo: afirma que no le gustó cómo se le comunicó la decisión y, sobre todo, que no se le permitió despedirse adecuadamente de compañeros y afición.
En su testimonio, el jugador también menciona que se le planteó una reducción salarial que consideró fuera de lugar para alguien que venía participando en una carga alta de partidos; insiste en que no era un pleito “por dinero”, sino una señal de que, deportivamente, ya no entraba en el plan como él esperaba.
Además, su señalamiento tuvo nombres y apellidos: de acuerdo con lo reportado, Aquino cuestionó el manejo del tema por parte de Guido Pizarro (técnico) y Mauricio Culebro (directivo), recalcando que “las formas cuentan”.
Cronología rápida: de la Final a la ruptura pública
Para entender el golpe emocional, hay un detalle clave: Aquino dijo que la Final ante Toluca fue su último partido con Tigres y que le hubiera gustado vivir ese “último baile” de otra manera.
Tigres cae en la Final del Apertura 2025 ante Toluca (definición dramática). Días después, Aquino hace un live en Instagram y confirma que no seguirá. Tigres publica el comunicado oficial con cifras y homenaje.
La salida, entonces, no es solo deportiva: ocurre en plena resaca emocional de una Final perdida.
¿Fue una decisión deportiva… o una señal de reestructura?
Tigres está entrando a una etapa donde el margen para “leyendas con minutos” se vuelve más estrecho. Y eso suele ser el choque más duro: cuando el club piensa en el siguiente torneo y el jugador piensa en la historia que ya escribió.
En términos de plantilla, reportes señalan que Tigres ya venía moviendo piezas en la banda/lateral: Jesús Garza ganó terreno en la Liguilla y el club contaba con alternativas como Vladimir Loroña, lo que reduce el espacio para una negociación cómoda con un veterano.
Eso no invalida lo que Aquino reclama: incluso si la decisión era estrictamente deportiva, el fondo del debate es otro: cómo se despide a alguien que fue parte del ADN ganador.
¿Y ahora qué sigue para Aquino?
En lo inmediato, Aquino queda en libertad de negociar con otro club para el Clausura 2026, y su polivalencia (lateral/extremo) lo mantiene atractivo en el mercado nacional, aunque con el factor edad a cuestas.
Se ha hablado de un posible vínculo con Cruz Azul por su historia formativa, pero análisis recientes advierten que un regreso no sería sencillo: hay antecedentes de fricciones, además de competencia interna en esas posiciones.
Así que el escenario más realista hoy es este: Aquino tomará días para definir futuro (como él mismo adelantó), y la Liga MX —que ama los regresos— empezará a mover rumores hasta que aparezca una firma.
Lo que sí queda: un legado difícil de borrar
Tigres y su afición pueden discutir minutos, decisiones y “formas”, pero hay algo que no se negocia: los números y los títulos que Aquino ayudó a levantar.
442 partidos, 12 títulos y un lugar prometido en el Anillo de Leyendas no son un detalle de despedida: son una marca en la historia del club.
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