Grava suelta en la Carretera Nacional: automovilistas acusan obra inconclusa y aumentan accidentes en Allende
“No es tráfico: es riesgo.” En plena temporada de viajes, automovilistas han denunciado que grava suelta en un tramo en obra de la Carretera Nacional está provocando choques, derrapes y daños a vehículos, particularmente en el municipio de Allende, Nuevo León.
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En específico, el señalamiento ciudadano apunta a la zona a la altura de la salida a San Antonio, donde se han registrado múltiples percances por pérdida de tracción al pasar sobre material suelto.
De acuerdo con el reporte publicado por EL NORTE, el problema se originó porque la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) habría dejado inconclusos trabajos de rehabilitación asfáltica “por el periodo vacacional”, dejando grava sobre la carpeta.
Qué denuncian los automovilistas
La queja es directa: se realizó recarpeteo o rehabilitación, pero quedó grava suelta en superficie, lo que convierte un tramo cotidiano en un punto de riesgo. En carretera, una capa de piedra suelta puede comportarse como “canicas”: reduce adherencia, alarga la distancia de frenado y vuelve impredecibles las maniobras, incluso a velocidad moderada.
En redes y medios locales, conductores han reportado desde “patinazos” hasta impactos y daños. Aunque cada accidente tiene factores distintos (velocidad, distancia, pericia, clima), el común denominador en los reportes es el mismo: material suelto después de la obra.
Dónde está el tramo señalado
Según EL NORTE, el tramo en cuestión corresponde a trabajos de rehabilitación entre los kilómetros 228 y 235 con dirección a Allende, y los accidentes se han presentado a la altura de la salida a San Antonio.
Ese dato es importante por dos motivos:
Permite ubicar con precisión la zona para que los automovilistas reduzcan velocidad y extremen precaución. Ayuda a que la discusión pública sea verificable: no es “un chisme”, es un punto y un tramo.
¿Qué se sabe de la obra y de la respuesta de autoridades?
El reporte de EL NORTE atribuye el origen del problema a trabajos federales que se habrían quedado a medias en periodo vacacional.
Por otro lado, el medio local Internota Noticias informó que, tras gestiones del Gobierno Municipal, autoridades federales enviaron maquinaria para retirar la grava suelta y reforzar medidas preventivas en el tramo comprendido entre La Colmena y la entrada a San Antonio, incluyendo retiro de material y señalamiento preventivo.
La combinación de ambos reportes dibuja una escena clara: se realizan trabajos, queda material suelto, ocurren percances y después se activa una respuesta para mitigar el riesgo. El problema, sin embargo, es el costo: los golpes los paga la gente (y a veces con algo más caro que un rin).
Accidentes recientes: lo que reportan los medios locales
En los últimos días también se reportó una volcadura en Carretera Nacional, en Allende, “presuntamente por grava suelta”, a la altura de la Comunidad San Antonio, con daños materiales y sin lesionados graves, según El Porvenir.
Este tipo de notas no “sentencian” responsabilidades, pero sí aportan contexto: cuando varios reportes distintos coinciden en un factor de riesgo (grava suelta), el tema deja de ser anécdota y se convierte en alerta vial.
Por qué la grava suelta es tan peligrosa
En una carretera, el diseño asume que el neumático se “agarra” a la superficie. Cuando hay grava:
La llanta pisa piedra suelta, no asfalto firme. La fricción baja y el vehículo puede subvirar (irse de frente) o sobrevirar (irse de cola), según la maniobra. Frenar con fuerza puede bloquear ruedas o activar ABS de manera más agresiva, alargando la frenada. Para motociclistas el riesgo es mayor: basta una capa delgada para perder el control.
Aquí viene la pregunta incómoda:
¿Quién responde cuando una obra se deja “a medias”?
Porque una obra en carretera no es un adorno. Si se trabaja, se debe terminar, limpiar, señalizar y dejar el tramo en condiciones seguras. Y si no se puede concluir por cualquier razón, se debe implementar un esquema real de mitigación: reducción de carriles, límites claros, barrido constante y señalización visible.
Recomendaciones si circulas por la zona
Si vas hacia Allende/Santiago y pasas por el tramo señalado:
Reduce velocidad antes de la zona de obra; no “frenes encima”. Evita cambios bruscos de carril. Mantén más distancia de la habitual. No pegues el auto al de enfrente (la grava puede salir proyectada). Si manejas moto, disminuye aún más: evita inclinaciones fuertes y frenadas agresivas.
Si tuviste daño o percance: qué documentar
Sin dar asesoría legal, sí podemos decir lo básico para no quedarte solo en el coraje:
Fotos/video del tramo, la grava y el señalamiento (o ausencia). Ubicación aproximada (km, referencia, salida, gasolinera cercana). Hora, condiciones del camino y del clima. Fotos del daño del vehículo (llanta, rin, suspensión, parabrisas). Reporte con aseguradora y folio, si aplica.
La evidencia ordena el caos: sin evidencia, todo se vuelve “me dijeron”.
Hoy el mensaje es simple: si hay grava suelta, hay riesgo. Y si una obra se deja inconclusa, el costo se vuelve cotidiano: un choque, un derrape, un día perdido, un gasto inesperado.
Si tú pasaste por esa zona, cuéntanos: ¿en qué carril estaba la grava? ¿A qué hora lo viste? La memoria ciudadana también salva.
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Karl Vön
Monterrey News

