Después del caos: qué pasaría si México deja de pagar las Pensiones del Bienestar (y qué podemos hacer como sociedad)
Por Karl Vön • Monterrey News
13/12/2025
En México hay decisiones que no solo mueven números: mueven calles. Una de ellas es la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, hoy en $6,200 pesos bimestrales.
Y hay un dato todavía más importante: la pensión para adultos mayores está en el artículo 4º constitucional como un derecho (reforma publicada en 2020 y con ajustes posteriores).
Por eso, cuando la gente pregunta “¿y si un día no pagan?”, no está imaginando un problema administrativo: está imaginando una ruptura social.
Esta nota no afirma que ocurrirá mañana. Analiza el “después del caos” si el Estado deja de pagar, retrasa o recorta de forma severa una transferencia que sostiene consumo básico, medicamentos y estabilidad familiar.
1) El tamaño del impacto, en datos (lo que se sabe)
Monto 2025: $6,200 bimestrales (equivalente a $3,100 mensuales pagaderos cada dos meses). Padrón/pagos reportados: el Padrón Único de Beneficiarios (PUB) registra 11,584,821 “pagados” en el periodo abril–junio 2025 para este programa. Universo de derechohabientes reportado públicamente en 2025: alrededor de 12.4 millones (según cifras difundidas en calendarios/boletines de pago). Presión presupuestal: en proyecciones públicas del Paquete Económico 2026 se menciona 526,508 mdp para la pensión de adultos mayores, lo que ilustra la escala del compromiso financiero.
2) ¿Cómo se vería el “día cero”? (cuando se corta el pago)
Semana 1–4
Caída del consumo de supervivencia: comida, transporte, medicinas, consultas. Familias “absorbiendo” el hueco: más deuda, más pleitos, más abandono. Explosión de fraudes: “yo te lo recupero”, “dame tu tarjeta”, “firme aquí”. Presión inmediata en farmacias, centros de salud, iglesias, comedores y DIF municipales.
Mes 2–6
Impagos en servicios, renta, créditos; crece la economía informal de emergencia. Aumenta el trabajo precario de adultos mayores (y con ello la explotación). Se disparan crisis de salud por falta de control: hipertensión, diabetes, depresión.
6–24 meses
Lo temporal se vuelve permanente: deterioro físico, emocional y familiar. Crece el resentimiento social y se rompe la confianza en instituciones. El “pueblo” se fragmenta: unos sobreviven; otros se quedan atrás.
3) El “después del caos”: qué puede hacer la sociedad (sin gobierno)
Aquí va la parte seria: cuando el Estado falla, el país se sostiene con tejido social, empresa, comunidad y familia. No como caridad de foto. Como sistema civil.
A) Fondos vecinales verificables (barrio por barrio)
“Caja comunitaria” con reglas: comité rotativo, lista pública de beneficiarios (sin exhibir datos sensibles), apoyo primero en especie (medicina/alimentos), prioridad: adultos mayores solos y con enfermedad crónica.
B) Empresas: “nómina solidaria” (voluntaria) + aportación espejo
Microaportación voluntaria por empleado (ej. 10–30 pesos por quincena). La empresa lo iguala (“match”). Se asigna a un padrón local auditado (colonia/municipio), con comprobación.
C) Trabajo digno para mayores (no “empleitos”, roles útiles)
Turnos de 4 horas: recepción, mentoría, control ligero, capacitación. Programa “adulto mayor mentor”: paga modesta + rutina + pertenencia.
D) Salud civil: convenios con farmacias, laboratorios y médicos
Canasta de medicamentos esenciales con precio negociado por cámaras empresariales. Jornadas de prevención (glucosa, presión, seguimiento básico) para evitar urgencias caras. Transporte solidario para citas médicas (empresa/vecinos).
E) Bancos de alimentos con logística empresarial
Alianzas con supermercados, centrales de abasto, restaurantes y transportistas. La clave: inventario, rutas, control, cero intermediarios “vivos”.
F) Escudo antifraudes (urgente)
Talleres comunitarios express: “No des tu tarjeta, no des tu NIP, no firmes nada, nadie te cobra por ayudarte”. Línea comunitaria de verificación (WhatsApp local) para alertas de estafa.
4) Lo que NO hay que hacer (porque empeora todo)
Dar dinero sin reglas ni verificación: se lo come el intermediario. Politizar la ayuda: divide y convierte la crisis en propaganda. Centralizar todo: en crisis gana lo local, lo rápido y lo comprobable.
Si un día la pensión falla, no será solo un impago: será una prueba moral del país.
Y ahí se verá quién solo habla… y quién organiza.
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