Ajuste al IEPS: por qué sube la gasolina en México y cómo impacta a los bolsillos en 2025
El precio de la gasolina en México vuelve a colocarse en el centro del debate público. Desde el inicio del año, el gobierno federal aplicó el ajuste anual al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), un mecanismo legal que actualiza las cuotas del impuesto con base en la inflación registrada. Aunque las autoridades insisten en que no se trata de un “gasolinazo”, para millones de mexicanos el efecto es claro: llenar el tanque cuesta más.
¿Qué es el IEPS y por qué se ajusta cada año?
El IEPS es un impuesto federal que se aplica a productos específicos como gasolinas, diésel, alcohol, tabaco y bebidas azucaradas. En el caso de los combustibles, su actualización anual está prevista en la ley y se calcula con base en la inflación acumulada del año anterior.
La actualización es realizada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y publicada oficialmente en el Diario Oficial de la Federación, por lo que no requiere aprobación legislativa adicional.
En términos simples: si la inflación sube, el IEPS también lo hace para mantener su valor real.
¿De cuánto fue el ajuste al IEPS en 2025?
Para este año, el incremento al IEPS fue cercano al nivel de la inflación anual registrada, alrededor de 4 a 5%. Esto se tradujo en cuotas aproximadas por litro de:
Gasolina Regular (Magna): alrededor de 6.70 pesos Gasolina Premium: cerca de 5.66 pesos Diésel: aproximadamente 7.36 pesos
Estas cifras corresponden únicamente al impuesto y forman parte del precio final que el consumidor paga en la estación de servicio.
¿En cuánto queda el precio total de la gasolina?
Con el ajuste ya integrado, los precios promedio nacionales por litro se han ubicado en rangos aproximados de:
Magna: entre 23.3 y 23.8 pesos Premium: entre 25.8 y 26.5 pesos Diésel: alrededor de 26.2 a 26.5 pesos
En zonas metropolitanas como Monterrey, la gasolina Premium puede superar los 27 pesos por litro en algunas estaciones, dependiendo de la marca, ubicación y logística de distribución.
El impacto real: transporte, inflación y consumo
El aumento en el precio de los combustibles no se queda solo en el tanque. La gasolina es un insumo transversal que impacta:
Transporte público y privado Costos logísticos de empresas Precio de alimentos y mercancías Inflación general
Aunque el gobierno ha señalado que buscará evitar aumentos “excesivos” mediante estímulos o acuerdos con distribuidores, la realidad es que cualquier incremento sostenido en combustibles termina trasladándose al consumidor final.
¿Gasolinazo o ajuste legal?
Desde el discurso oficial se subraya que este incremento no es discrecional, sino un ajuste técnico previsto en la ley. Sin embargo, para los ciudadanos el efecto práctico es el mismo: mayor gasto cotidiano en movilidad y transporte.
El debate de fondo sigue abierto: ¿debe el Estado seguir utilizando los combustibles como una de sus principales fuentes de recaudación, o es momento de replantear el modelo fiscal en un contexto de inflación persistente y bajo crecimiento económico?
Lo que viene
Expertos advierten que mientras la inflación no ceda de forma sostenida y el precio internacional del petróleo se mantenga volátil, los precios de la gasolina seguirán bajo presión. El IEPS, lejos de desaparecer, continuará siendo un factor clave en el costo final que pagan los mexicanos.
La gasolina no sube “de golpe”, pero sí sube cada año. Y eso, para millones de familias, ya es suficiente.


