OPINION

¿Qué es realmente la izquierda y por qué está perdiendo fuerza en el Cono Sur?

Por Karl Vön • Monterrey News

¿Qué es realmente la izquierda y por qué está perdiendo fuerza en el Cono Sur?

Durante décadas, la izquierda latinoamericana se presentó como la voz de los olvidados, el refugio de los pobres y la alternativa moral frente a los abusos del poder económico. Su discurso fue simple, emocional y eficaz: dividir el mundo entre “buenos” y “malos”, entre “pueblo” y “élite”.

Pero hoy, en el Cono Sur de América Latina, ese relato comienza a resquebrajarse.

No por campañas externas ni por conspiraciones internacionales, sino por una razón mucho más incómoda: la realidad.

La izquierda y su verdadero modelo

La izquierda no erradicó la pobreza.

La institucionalizó.

La convirtió en:

bandera política, argumento electoral, justificación para concentrar poder.

En lugar de crear ciudadanos libres y productivos, creó dependientes del Estado.

En lugar de fortalecer instituciones, las subordinó al partido.

En lugar de combatir la desigualdad, la administró.

La pobreza dejó de ser un problema a resolver y pasó a ser un recurso político.

Cómo usa a la sociedad

El método se repite en distintos países y gobiernos:

Divide a la sociedad: ricos contra pobres, empresarios contra trabajadores, “conservadores” contra “progresistas”. Desacredita la meritocracia: el esfuerzo individual se presenta como privilegio. Debilita contrapesos: prensa, justicia y organismos autónomos. Centraliza el poder: el Estado decide todo. Culpa al exterior: el fracaso nunca es propio; siempre es del “imperio”, el “mercado” o el “neoliberalismo”.

El resultado no es justicia social.

Es control social.

El desgaste del relato

Hoy, millones de ciudadanos ya no compran el discurso.

Ven países con:

inflación crónica, inseguridad creciente, economías estancadas, jóvenes emigrando, servicios públicos colapsados.

Y al mismo tiempo, observan a las élites políticas de izquierda vivir con privilegios, mientras el pueblo sobrevive.

Ahí es donde el relato se rompe.

El Cono Sur y el cambio de viento

Argentina es el ejemplo más claro: una sociedad cansada de décadas de populismo eligió un camino distinto, no por ideología, sino por hartazgo.

Chile mostró fisuras profundas en el proyecto progresista.

Uruguay y Paraguay mantienen distancia.

Brasil vive una polarización que refleja una región partida entre promesas y resultados.

No es que la derecha haya convencido a todos.

Es que la izquierda dejó de convencer.

Mi conclusión es:

La izquierda no está perdiendo fuerza por ataques externos.

La está perdiendo porque ya no puede ocultar sus resultados.

Cuando un modelo necesita pobreza para existir,

cuando necesita enemigos para sostenerse,

cuando necesita controlar para gobernar,

tarde o temprano, la sociedad despierta.

En el Cono Sur, ese despertar ya comenzó.

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