Un perrito ciego en tu casa ¿Qué hacer y cómo cuidarlo correctamente?

La ceguera en los perros es más común de lo que muchos creen. Puede aparecer por edad avanzada, enfermedades como diabetes, cataratas, glaucoma, infecciones o incluso de forma congénita.
La buena noticia es que un perro ciego puede tener una vida plena, feliz y segura, siempre que reciba los cuidados adecuados.
¿Cómo saber si mi perro está perdiendo la vista?
Algunas señales de alerta incluyen:
Se choca con muebles u objetos Evita subir o bajar escaleras Se muestra inseguro en lugares nuevos Tiene pupilas opacas o dilatadas Cambios en su comportamiento: miedo, ansiedad o aislamiento
Ante cualquiera de estos síntomas, la visita al veterinario es indispensable para confirmar la causa y descartar dolor.
Qué hacer cuando un perrito se queda ciego
1. No cambies la distribución de la casa
Los perros memorizan los espacios. Mover muebles, macetas o objetos puede desorientarlos y provocar golpes o estrés.
2. Háblale más seguido
Tu voz se convierte en su principal guía. Llámalo antes de tocarlo para no asustarlo y háblale cuando se acerque a escaleras o puertas.
3. Usa sonidos y referencias
Campanitas suaves en otros perros, en puertas o incluso en tus zapatos ayudan a que ubique movimiento y presencia.
4. Mantén rutinas claras
Horarios fijos para comer, pasear y dormir le dan seguridad y reducen la ansiedad.
5. Evita sobreprotegerlo
Aunque parezca frágil, sigue siendo un perro. Déjalo explorar, caminar y jugar bajo supervisión. La confianza es clave para su bienestar emocional.
Paseos y seguridad
Usa correa siempre, incluso en zonas conocidas Evita superficies peligrosas o con desniveles Considera un arnés en lugar de collar para mayor control Nunca lo cargues sin avisarle primero con la voz
Alimentación y salud
Un perro ciego no requiere dieta especial solo por la ceguera, pero sí es fundamental:
Mantener revisiones veterinarias constantes Controlar enfermedades crónicas Vigilar signos de dolor o infecciones oculares
Amor, paciencia y dignidad
Un perrito ciego no está roto ni es menos feliz. Solo percibe el mundo de forma distinta. Con amor, paciencia y respeto, muchos desarrollan aún más su olfato, oído y vínculo con la familia.
Cuidar a un perro ciego no es un sacrificio:
es un acto de humanidad.
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