México

PEMEX: LOS QUE GANAN CON EL COLAPSO Y LOS QUE PAGARÁN LA FACTURA

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La trama de poder detrás de una quiebra anunciada

Por Karl Vön • Investigación Especial Monterrey News

Durante dos entregas revelamos lo que el gobierno no quiere admitir:

Pemex está en quiebra técnica, y la única salida real es transformarla en una empresa moderna mixta, algo que el poder político rechaza por razones ideológicas y electorales.

Pero hay una pregunta aún más profunda y peligrosa:

¿Quién se beneficia realmente de un Pemex débil, hundido y dependiente?

¿Y quién pagará la factura cuando el colapso sea imposible de ocultar?

Esta es la investigación final.

1. LOS TRES GANADORES DE UN PEMEX QUEBRADO

1) El Gobierno Federal: control, dinero y narrativa

Un Pemex fuerte significaría autonomía, transparencia y rendición de cuentas.

Un Pemex quebrado significa:

• control total desde Hacienda,

• recursos públicos ilimitados sin escrutinio,

• un discurso emocional para elecciones (“rescatamos al petróleo que otros destruyeron”),

• manejo político de contratos, plazas y asignaciones.

Un Pemex débil es más útil políticamente que uno sano.

Esa es la verdad que nadie en Palacio puede decir en voz alta.

2) El Sindicato Petrolero: el intocable de siempre

Mientras Pemex esté “en crisis”, se evita una reforma estructural que elimine:

• las plazas heredadas,

• los privilegios inaccesibles para cualquier mexicano,

• los contratos multimillonarios,

• el poder interno que ningún gobierno ha podido romper.

El sindicato vive —(literalmente)— de la debilidad financiera de Pemex.

Un Pemex moderno sería su fin.

3) Jugadores del Mercado Energético Internacional

Pocos lo dicen, pero es evidente:

• Un Pemex sólido competiría en gas, petroquímica y logística.

• Un México autosuficiente en energía cambiaría el tablero regional.

• Un Pemex eficiente sería atractivo para inversión global.

Pero un Pemex colapsado:

• aumenta nuestra dependencia externa,

• mueve negocios hacia refinerías de Texas,

• impide que México crezca como potencia energética.

No todos quieren ver un México energético fuerte.

2. LOS QUE VAN A PERDER CUANDO PEMEX CAIGA

Y esta es la parte que duele.

1) El contribuyente mexicano

Cuando el gobierno ya no pueda ocultar el hoyo financiero,

vendrá algo parecido a un Fobaproa petrolero.

Y quienes lo pagarán serán:

• los trabajadores,

• las empresas,

• los consumidores,

• tú, yo, todos.

Será el rescate financiero más caro en la historia de México.

2) Los estados que viven del dinero federal

Muchos gobiernos estatales se sostienen gracias a:

• participaciones,

• fondos petroleros,

• ingresos derivados de Pemex.

Si Pemex tropieza, los estados caerán con él.

3) La industria mexicana

Gas más caro, logística más cara, petroquímica inestable…

Una tormenta perfecta para elevar costos y frenar la competitividad nacional.

3. EL PLAN SILENCIOSO DEL GOBIERNO: ADMINISTRAR LA QUIEBRA, NO EVITARLA

Documentos internos de Hacienda y análisis de calificadoras muestran que el gobierno:

• ya asume que Pemex no podrá pagar sus vencimientos 2025–2030,

• está buscando mecanismos de reestructura internacional de deuda,

• prepara un discurso para culpar al pasado y justificar un rescate masivo,

• calcula políticamente cuándo revelar la gravedad real.

Este no es un plan para salvar Pemex.

Es un plan para sobrevivir al colapso político que traerá su caída.

4. ESCENARIO 2026–2030: QUÉ PASARÁ SI NO SE ACTÚA

1) Reestructura de deuda con intervención internacional

México sentado frente a fondos globales negociando su propia crisis.

2) Venta o cierre de refinerías

Incluyendo Dos Bocas, la obra mimada del sexenio.

3) Apertura privada obligada, no voluntaria

El mercado lo exigirá aunque el discurso diga lo contrario.

4) Aumento de impuestos y recortes sociales

Porque alguien tendrá que pagar la factura del desastre.

5. LA PREGUNTA FINAL QUE NADIE QUIERE HACER

¿Pemex se está muriendo… o lo están dejando morir?

¿Y a quién le conviene que la verdad se conozca demasiado tarde?

Lo cierto es esto:

Pemex puede salvarse, pero no mientras su quiebra sea políticamente rentable.

Cuando la bomba reviente,

no serán los responsables quienes paguen.

Será México.

Esta saga termina aquí.

La investigación continúa.

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